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domingo, 11 de julio de 2010

Clases magistrales de impunidad


En este capítulo de Eduardo Galeano, se hace gran referencia al impacto ambiental, social y económico por el que ha atravesado y está atravesando nuestro planeta de los cuales muchas veces hemos sido los causantes directos o simples víctimas de estos problemas.

Lo primero que denuncia Galeano es la contaminación ambiental causada por la industria petrolera; Shell y la Chevron son algunas de las empresas que han provocado mayor contaminación en el mundo pero más en países pobres como Nigeria; es importante mencionar que a veces las propias multinacionales son las que se encargan de fomentar campañas en contra de la contaminación pero no se dan cuentan que son ellas mismas las que causan este problema, que lo que buscan hacer es tapar su delito contra la naturaleza haciéndose ver como positivos impulsadores. Sin duda esto debe ser castigado con la Ley pero somos testigos que pasa desapercibido como muchos casos más que han quedado impunes a lo largo de la historia, es así el caso no tan evidente del terremoto que atacó a México muchos años atrás que aunque fue una catástrofe natural, tuvo responsables ocultos que jamás fueron cuestionados como los arquitectos, ingenieros, inspectores, funcionarios, etc., que no se percataron de construir y alzar una ciudad fuerte capaz de soportar un fenómeno como éste, o la impunidad hacia la violación de los derechos humanos en las dictaduras del Cono Sur.

En la actualidad parecen imperceptibles las vastas consecuencias que dejaron los gobiernos que asaltaron la democracia en las décadas de los 70 y 80, los infames abusos del totalitarismo e injustas violaciones a los derechos humanos se dejaron de lado gracias al retrogrado pensamiento de que la justicia es la venganza y la paz el olvido.

Debemos recordar, pero no para quedarnos en el pasado, más bien para aprender de los errores y de este modo cimentar el presente, para que en el futuro no existan las calamidades que registramos en esa época, logrando así entender el hecho de que nosotros somos los que construimos día a día la historia superando el pasado y luchando por un mejor futuro.

Como ya sabemos las empresas que más éxito tienen son las que más daño producen al producen al planeta. Al hablar de grandes entidades representadoras hablamos de impunidad. Recordemos “el poder otorga impunidad” y este habla en nombre del desarrollo y la libertad. Al seguir con el discurserillo de acusar a todos de culpables en la contaminación del mundo, estamos absolviendo de culpa a los verdaderos asesinos del planeta.

De costumbre, quiénes los que más sufren son los pobres y países pobres ajenos al pecado. Los países ricos buscan el refugio de los países bajos para continuar arrasando con la naturaleza que aún queda en ellos. Es injusto que empresas ilegales y poco serias trabajen en Latinoamérica, empresas desterradas de sus tierras por el daño y la maldad que han causado, matando gente y enfermándola. Pero nuestro silencio sigue siendo potente ante la ambición de otros. Trabajamos más de diez horas diarias para seguir engrandeciendo a la economía mundial que poco nos ayuda, generando más el desarrollo de las fuerzas mundiales mientras la nuestra como país latinoamericano es cada vez más obsoleta y peligrosa.


Grupo7, Ma. Elisa Campos, Ma. Alejandra Aguilar, Juan Francisco Tapia